Carmen de Bizet, la obra que fascinaba a Nietzsche

Por Cassanello Morena

Difusión de una representación de ópera Carmen, de Georges Bizet, en el Teatro San Carlo di Napoli, Nápoles, con orquesta dirigida por Zubin Mehta.

Carmen es la hoy celebre ópera de Georges Bizet basada en la novela homónima de Prosper Mérimée, y estrenada en Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875. Nietzsche la tuvo como una obra cumbre de la música que le era contemporánea. La creación de Bizet, a su vez, recibe plenamente la influencia del romanticismo.  

Al principio repudiada, y motivo de escándalo tras su primera representación parisina, luego, cuando se la estrena en Viena, la ópera recibe gran éxito y aclamación en el comienzo de su popularidad mundial. Y como afirma Cassanello Morena, autora de este artículo: «La obra se ha convertido desde entonces en una de las óperas más populares y representadas con mayor frecuencia en el canon clásico; la Habanera del primer acto y la Canción del toreador del segundo se encuentran entre las arias de ópera más conocidas».

Carmen de Bizet, la obra que fascinaba a Nietzsche, por Cassanello Morena (*)

El romanticismo es un movimiento filosófico artístico de la segunda mitad del siglo XVIII, consolidado en el siglo XIX, en Alemania e Inglaterra. 

Dominado ya por la ilustración (basta con la racionalidad y su conocimiento científico para conocer) se diferencia por la presencia de emociones, sentimientos e imaginación, contexto: en tiempos de revolución francesa.

El romanticismo va a criticar la ilustración, se considera una revolución artística y hay un contraste con el teocentrismo.

Desde allí se extendió a toda Europa y América. El movimiento romántico está basado en la expresión de la subjetividad y la libertad creadora en oposición al academicismo y el racionalismo del arte neoclásico.

El romanticismo fue un movimiento diverso. Había artistas revolucionarios y reaccionarios. Otros eran evasivos de la realidad, otros promotores de los valores burgueses y otros antiburgueses.

Por ejemplo, en Carmen es una ópera dramática en cuatro actos con música de Georges Bizet y libreto en francés de Ludovic Halévy y Henri Meilhac, basado en la novela homónima de Prosper Mérimée. Se estrenó en la Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875, donde su ruptura con las convenciones conmocionó y escandalizó a sus primeras audiencias, y recibió valoraciones negativas de la mayoría de los críticos. 

Opéra-Comique de París (en opera-comique.com/)

Estuvo a punto de retirarse después de su cuarta o quinta representación. 

El Romanticismo es un movimiento cultural que se originó en Alemania y en Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción contra la ilustración y el neoclasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos.

En la ópera antes mencionada vemos cómo surge una ruptura con las convenciones conmocionó y escandalizó a sus primeras audiencias, y recibió valoraciones negativas de la mayoría de los críticos.

El romanticismo es considerado como el primer movimiento de cultura que cubrió el mapa completo de América. En la mayoría de las áreas estuvo en su apogeo en el período aproximado de 1800 a 1850.

Carmen estuvo a punto de retirarse después de su cuarta o quinta representación; aunque esto se evitó y al final llegó a las 48 representaciones en su primera temporada, hizo poco para subir los decaídos ingresos de la Opéra-Comique.

Luego, el romanticismo cedió su lugar al positivismo, que fomenta el pensamiento crítico y el empirismo como bases del conocimiento y la sociedad.

Podemos decir que la ópera de Carmen se funde con el romanticismo, viendo esta explosión de emociones se manifiestan como por ejemplo en la escena de la taberna cuando ambos bandos de mujeres pelean por el amor del soldado. Disputa de amor, odio y venganza por un deseo apasionado

El Romanticismo es un movimiento crucial para poder comprender la cultura occidental moderna. La filosofía, el arte, la literatura, la música y la política fueron influenciados por él, durante el turbulento periodo que se extendió entre las que se conocen como «revoluciones burguesas», que en su definición política se denominan también «revoluciones liberales». El mundo occidental se había sacudido por la Revolución de las Trece Colonias de Inglaterra en 1776, la Revolución Francesa en 1789 y por la Primera Revolución industrial que empezaba a cambiar la vida tradicionalmente agraria. Por lo tanto, los nuevos modos de vida se debían reflejar en nuevos modos de pensar. El Romanticismo pasó a significar esta nueva experiencia de mundo.

En octubre de 1875 se estrenó en Viena, con éxito de público y crítica, lo que marcó el inicio de su popularidad mundial. No se representó de nuevo en la Opéra-Comique (ligera, burguesa y con diálogos hablados) hasta 1883.

La obra se ha convertido desde entonces en una de las óperas más populares y representadas con mayor frecuencia en el canon clásico; la Habanera del primer acto y la Canción del toreador del segundo se encuentran entre las arias de ópera más conocidas.

La música de Carmen ha sido ampliamente aclamada por la brillantez de la melodía, la armonía, la atmósfera y la orquestación, y por la habilidad con la que Bizet representó musicalmente las emociones y el sufrimiento de sus personajes.

Es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas.

El romanticismo da lugar al artista a poder expresarse y dar lugar a los ideales de la modernidad, el artista anteriormente era neoclasicista dependiendo de reglas, con un arte completamente regulado, el hombre era un sujeto de normas, no tenían libertad de producir. Es la nueva idea de la realidad y la ópera “Carmen” apuesta por eso, rompe con toda la construcción de obra ideal, en tanto a historia y música.

Es una dimensión del lenguaje, más intuitivo e imaginario, el romanticismo está más cerca de la belleza. Es su estética romántica, bella.

Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, muchas de las corrientes vanguardistas del siglo XX, como el surrealismo, llevaron al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.

Por otro lado la idea de naturaleza se ancla en un concepto de organismo (conjunto de partes que se mueve por sí solo), es una parte indispensable para un todo, por eso, el romanticismo es una realidad única, orgánica e inteligente, viviente, repleta de inteligencia. 

Damos cuenta entonces que se puede asociar perfectamente el romanticismo a esta obra ya que, Hervé Lacombe, en su estudio de la ópera francesa del siglo xix, sostiene que Carmen es una de las pocas obras de ese amplio repertorio que ha resistido el paso del tiempo.

Bizet en la demostración de las acciones principales de la ópera en la música, más que en el diálogo, y escribe que pocos artistas han expresado tan vívidamente los tormentos infligidos por las pasiones sexuales y los celos, destacando su capacidad para involucrar a su audiencia con las emociones y sufrimientos de sus personajes.

Cuando se reanudó la vida artística en París después de la guerra franco-prusiana de 1870-1871, Bizet encontró mayores oportunidades para la interpretación de sus obras; su ópera en un acto Djamileh se estrenó en la Opéra-Comique en mayo de 1872. Aunque fracasó y se retiró después de once funciones, dio lugar a un nuevo encargo del teatro, esta vez para una ópera de larga duración para la que Henri Meilhac y Ludovic Halévy.

(*) Este texto de Cassanello Morena fue realizado en el contexto de la materia Principales Corrientes del Pensamiento Contemporáneo en la Universidad de Buenos Aires, en junio de 2024.

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