Por j re crivello
El cine siempre ilumina con sus lámparas los fondos de la vida. En la secuela de Joker (2019), en Joker 2 (2024), según la reflexión de J re Crivello, su personaje central «es un tipo desgarrado que muestra una risa de locura, de incapacidad mental para valerse en su vida. Es alguien quien canta, que descubre el amor en esa mezcla de locura que le ha poseído. ¿Qué nombre le damos a esto?».
“El nombre se vinculó también a una circunstancia señalada: la noche designa no el fin de este día, sino el lapso de oscuridad que separa todas las puestas de sol de todas las auroras” ( pág. 133. Michel Foucault. Las palabras y las cosas)
Queremos definir, o nombrar, y detrás de cada palabra existen multitudes de rangos que expresan relaciones interminables que nos abarcan. Nos recuerdan nuestras vidas pasadas o presentes. El sufrimiento, si lo entendemos como dificultad de hacernos con la vida nos rodea y nos muestra lo inacabable de esta parte de nuestras historias. Salimos de días de fiesta, de ver familiares, de comprar y regalar. Hasta de ver en ojos de familiares la alegría o la presencia de su final vital.
En Joker 2 el asesino ya no actúa como en mi infancia y sus comics. Es un tipo desgarrado que muestra una risa de locura, de incapacidad mental para valerse en su vida. Es alguien quien canta, que descubre el amor en esa mezcla de locura que le ha poseído. ¿Qué nombre le damos a esto?
Cuando tenía 10 años saltábamos el alambre y entrabamos en un manicomio, de grandes arboledas y tierras de pasto verde de La Pampa (1). En esas extensiones cada cierto tiempo nos encontrábamos con “los Locos” aquellos que nos parecían ajenos a su vida. Como si trataran de su vida como de algo perdido y cruel. Sin capacidades de regresar a los espacios de la racionalidad, donde todos hablamos de 2 + 2 es igual a 4. O, donde todos movemos nuestras agendas como si ellas garantizaran la continuidad de nuestra vitalidad, real, especifica, de intercambios de amor u osado sexo, o de compromisos de ahorro o legales.
Pues sí, la noche es el nombre de las puestas de sol, y la locura es una manera de hablar de la ausencia del ser racional que tanto nos da identidad.
Joker 2 es una manera de ver esos dos espacios entre lo sano y lo insano, donde el amor como inmensa planicie nos estimula.
La identidad define nuestras vidas y las sujeta a pactos para compartir delicados espacios de alegría, como los pasados, hace unos días. Aquí esta la sal de la vida.
Nota: (1) La Colonia Emilio Vidal Abal, donde encerraban a 5.000 enfermos mentales.
(*) Fuente: Este texto fue publicado originalmente en Masticadores, página nacida en Cataluña, que Jr Crivello dirige y con numerosos colaboradores en el mundo.

