Por J re Crivello

Frente a tanto disturbio y maltrato es oportuno pensar en la construcción o la recuperación de una brújula interna como modo de mejor nadar en las aguas turbulentas de la vida, dado que, y al fin de cuentas, como propone J re Crivello, «la conclusión es que vivimos rodeados de personas que cultivan la maldad y trabajar nuestra salud mental es una forma de establecer relaciones fluidas y positivas».
«Creo que todos tenemos un cuarto donde tenemos muchas cosas y hay que trabajar en el cerebro porque son las cosas más importantes de nuestra vida»
«Me gusta compartir las partes más íntimas de mi vida, como mi problema de salud mental, es la parte más fuerte de lo que tengo que hacer»
«Recuperar la brújula interna cuando el ruido exterior es ensordecedor»
«El lugar donde en estos momentos de mi vida me siento mejor» (Dani Martín, cantante)
¿La brújula interna? Esplendida manera de definir el equilibrio emocional. Un espacio donde dialogamos con otro sobre aspectos que hacen a nuestras decisiones presentes o del pasado. O, decisiones de terceros que nos han afectado.
En estos días daba vueltas por mi escritorio una foto mía de bebé. Aparecen dos mujeres y yo en el medio. Una es mi madre y la otra mi Tía Rita, quien durante unos años ayudó a mi madre a criarme. La foto contiene muchas líneas de vida: el maltrato de mi madre por mi padre, su soledad para criarme, la ayuda de una tía, que hacía poco había perdido a un hijo varón como bebé. Y es la única foto que ha viajado 70 años por infinidad de situaciones y cambios de domicilio y no se ha perdido.
Es la testigo. Es la que atrae hacia ella, la complicidad y las dificultades.
Cuando vamos al diván hablamos y mucho de estas dos palabras: La complicidad aparece cuando el miedo, o los cambios nos visitan. Allí están las alianzas familiares o de amistad que nos ayudan ante las dificultades. Porque dificultades existen, sino no veríamos novelas como La Promesa o Dowton Abbey. Cada minuto es una reinvención, una apuesta, también una lucha entre la ambición y cierta maldad. Las imágenes que pueden quedar por el camino lo atestiguan.
El análisis sobre Hitler por un contemporáneo suyo, el psiquiatra Henry Murray, en 1943 decía: “Era un tipo incapaz de aceptar una broma y se comportaba como un criminal compulsivo. «Es una persona rencorosa y vengativa, poco tolerante con las críticas y con tendencia a menospreciar a las personas», aseguraba el documento, que añadía otras interpretaciones como que «tenía una gran confianza en sí mismo y era altamente perseverante frente a la derrota»”. (1)
La conclusión es que vivimos rodeados de personas que cultivan la maldad y trabajar nuestra salud mental es una forma de establecer relaciones fluidas y positivas. Y recorrer imágenes mentales o fotografías del pasado, nos permiten poner orden en nuestro espíritu y ayudar a otros en su equilibrio emocional.
Nota: Informe de Hitler por Henry Murray, La Razón, año 2019 Link
(*) Fuente: Texto republicado desde Masticadores, página nacida en Cataluña, que Jr Crivello dirige y con numerosos colaboradores en el mundo .