Por Ana de Lacalle

Aquí Ana de Lacalle nos propone reflexionar sobre un tema esencial de nuestro tiempo.
El Ego, o el enaltecimiento hiperbólico del propio “yo”, impide la creación de com-unidades, de un NosOtros en el que el buen vivir de cada uno y de todos sea la prioridad. También podríamos hablar en términos de narcisismo patológico, asumiendo que el narcisismo es un estadio de constitución del sujeto que se atraviesa para conectarse con los otros en la forma menos nociva, y que en este sentido el egocentrismo narcisista – por tanto, patológico- es una falla en la constitución del sujeto.
Lo nefasto de este tipo de patología es que no se percibe a simple vista, es decir que, puede ser integrada por los otros no como una imagen que se intenta trasmitir si no como una realidad sobre el valor de sujeto, que siendo narcisista no es reconocido como tal.
De esta manera la sobreocupación del narcisista provoca en los otros una depreciación de su propio valor, al verse “forzados” a compararse con alguien absolutamente idealizado.
Así el Ego hiperbólico es una fuente de dolor para los otros y, a la larga, un escollo insalvable para construir una sociedad de iguales en valor y diferentes en su constitución. Pensemos que no aludimos a un contexto en el que solo haya un egocéntrico, sino en el que puede haber una diversidad de ellos que boicotean que el centro de la acción de todos y cada uno es el buen vivir compartido. El ego desmedido prioriza el propio bien y beneficio; un sujeto, que ha pasado por los estadios de su constitución de forma razonable, es capaz de proporcionar el mismo valor al buen vivir de todos y cada uno, no solo al propio.
Uso la expresión “buen vivir” para dar cabida a la satisfacción de las necesidades básicas de los sujetos y de aquellas de otra índole que hacen que cada sujeto sienta que su vida vale la pena, que tiene valor para él y puede tenerla para los otros.
Así pues, aunque con cierta ternura por la baja autoestima profunda de los narcisistas, estamos ante una dilema ético-político sobre cómo acoger sin que dañe a los narcisistas patológicos -que son a su vez sujetos cuya vida tiene valor-. ¿Deberíamos derivarlo a un psicoanálisis?
(*) Fuente: Ana de Lacalle, Sobre «los Egos», texto republicado desde Masticadores, página nacida en Cataluña, que Jr Crivello dirige y con numerosos colaboradores en el mundo.