Celebración de una amistad: ocultismo y rock

Por Gustavo Di Pace

Portada primer disco de Black Sabbath, en 1970, el grupo de Ozzy Osbourne que fue vinculado con el ocultismo

El escritor Gustavo Di Pace, coordinador del Taller El respiradero, y cuyo último libro es La máquina de espejos, aquí se acerca con brevedad, pero con paso sustantivo, a esta posible relación entre las llamadas ciencias ocultas y los sonidos vigorosos de la música rock, que estima casi como «contracultural».

¿De qué está hecho el lazo que une el rock y las ciencias ocultas? ¿Qué piedra filosofal se busca en la intensidad de un riff de guitarra? ¿Qué música resplandece en libros como El Kybalión o La doctrina secreta, de Madame Blavatsky? Entre las posibles aproximaciones a una respuesta surgen dos ideas: la de rebelión y la de unidad.

Respecto a esta última, recordemos que Mircea Eliade afirma que estamos plagados de símbolos que refieren a una existencia más profunda, a una nostalgia por un Paraíso

Mick Jagger que con la participación de Brian Jones, acometió el álbum Sus majestades satánicas (1967), sexto de The Rolling stones.

Perdido del cual fuimos parte en un tiempo mítico (¿el útero?). Por otra parte, el poeta Raúl Gustavo Aguirre se pregunta si la poesía, acaso, no es un intento de volver al origen, allí donde el lenguaje de la belleza, de la verdad y de lo sagrado es uno solo… donde filosofía, religión y poesía se confunden.

Se sabe que en la antigüedad las diversas formas de conocimiento convivían, y a medida que las civilizaciones fueron desarrollándose, el saber se segmentó. Dicho progreso nos hizo perder el concepto de totalidad. Y es cierto que, en el transcurso, algunos hechos históricos provocaron la pérdida de saberes ancestrales que, cuando reflotaron, fueron percibidos como “ciencias ocultas”. Despojados de estigmatizaciones y reduccionismos que tiñen dichos saberes con connotaciones maliciosas (el espectro es amplio e incluye tanto la magia y las artes adivinatorias como la cábala y el sufismo), es aquí donde vinculamos el concepto de rebelión. Porque el estudio y/o la práctica de los métodos esotéricos en una sociedad materialista, utilitaria y que ha perdido el valor de lo sagrado, es casi una actitud contracultural. Es decir, el puente con el rock, que es una forma de poesía, se ha tendido. Y ese puente es sólido y tiene corazón.

Magia, brujería y ocultismo, Dorling Kindersley (2020)

Así, cuando David Bowie escribe “Quicksand”, cuando Ozzy Osbourne canta “Mr Crowley”, cuando Jimmy Page compra la casa de este último, cuando Robert Fripp concibe el camino de King Crimson a partir de las ideas de Gurdjieff, rubrican de algún modo esta fascinante correspondencia.

Ascensión al Monte Análogo, hermetismo, gnosis y elixir musical, ectoplasma y alquimia… ¡metempsicosis, transmigración de las almas y reencarnación de los espíritus!: Hermes Trismegisto – Eliphas Lévi – Ozzy Osbourne; Fulcanelli – Aleister Crowley – Jimmy Page. Ellos y nosotros arrancados del Edén, fragmentados y rebeldes ante el todopoder, entendemos las ciencias ocultas y el rock como una recuperación de la unidad, memoria de la esencia, lo visible e invisible que es grito y, también, sosiego espiritual.

Aleister Crowley (1875-1947), el ocultista británico célebre exponente del ocultismo, autor de El libro de la ley (1909), relacionado con la filosofía Thelema.
Gustavo Di Pace, con libro que lo inspiró para poner en relación rock y ocultismo en este articulo.

Algunos discos en los que se cruzan ocultismo, espiritualidad, y rock:
Black Sabbath (1970)
Rolling Stones, Sus majestades satánicas (1967)
Led Zepelin IV (1971)
King Crimson y Robert Fripp, Discipline (1981 )

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