Para que los niños se olviden a veces del móvil, y descubran los libros

Niños leyendo (Foto istockphoto.com)

La tecnología trae grandes beneficios pero también aleja a los niños de la lectura, y de un mundo real, y fuera de las pantallas, en el que compartir con otros niños. Desde la nostalgia y la lucidez, J r Crivello compara las entrañables prácticas de la lectura de la infancia del ayer, y la inmersión hoy de los niños en sus móviles en los que consumen videos breves que no dejan ninguna educación, ninguna llama de curiosidad, y que los mantiene en soledad en sus cuartos. Ante esto, el autor nos propone recuperar el cau (Madriguera, Guarida en español) de los libros para los niños como una pequeña biblioteca, en la que «leer con ellos pequeñas historias», y luego «ir hacia los espacios naturales para pasear y caminar». J r Crivello es director de Masticadores, página nacida en Cataluña, y con numerosos colaboradores en el mundo.

Me gusta que haya esta gente (Breve historia de un niño de 10 años)

Por J re crivello

El móvil ha destruido el cau (Madriguera, Guarida en español) de los libros. Nos guste o no. La civilización electrónica hace que los niños de 10 años se conectan a un aparato: allí juegan, ven videos, (o porno duro). Estamos en una encrucijada de la civilización Sapiens. Ya nada será como fue.

¿Y cómo fue? En mi caso tenía detectado los lugares donde estaban los libros, en mi Nona Francesca, o la tia E., o un armario donde escondía la Biblia ilustrada y el famoso garaje de mi Nona donde pilas de Selecciones me llevaban a los EEUU de los años 50 (mientras yo vivía en los años 60)

No todas las familias tenían esos Cau (Madrigueras) llenos de aventuras, episodios terribles, amores destruidos, o libros que hablaban de biografías ilustres. Detrás de cada camino de esos grandes hombres o esas grandes mujeres se cimentaba la fantasía infantil.

¿Qué tenemos hoy?: videos de perros o humanos dándose de ostias, reuniones grupales de niños para jugar en línea, o, la soledad en sus cuartos, cerca de la medianoche con un móvil conectado mientras sus padres duermen. Y del otro lado, una ventana que ilumina cada gesto futuro. Cada rareza que procreara la nueva generación, y los análisis de la ciencia atestiguarán

Y, ¿qué dicen los estudios que están saliendo?: “la utilización excesiva de las nuevas tecnologías está aumentando las tasas de depresión y ansiedad infantil, trastornos de vinculación, déficit de atención, trastorno bipolar, psicosis y otros problemas de conducta infantil. (ver link)

Pero, aunque lo neguemos, la civilización electrónica se impondrá. Y la nueva civilización desarrollará sapos y culebras: O sea, sorpresas indeseables.

Solo se me ocurre una solución, crear para tus hijos o nietos una pequeña biblioteca. Un Cau (una madriguera) donde dejar aquellos libros que nos han atraído desde hace años. También leer con ellos pequeñas historias, ir hacia los espacios naturales para pasear y caminar. Sonreír, reír con ellos muchas veces. Y sentarse a construir pequeñas ciudades donde la fantasía alumbre mundos irreales, salvajes, imprecisos donde la tradicional inquietud de los Sapiens alumbre soluciones.

Para que… cuando sean mayores recuerden esta frase: me gusta, me gustó, que estuviera esa gente en mi vida de niño.

Absortos en los celulares, y luego niños leyendo, y la biblioteca a recuperar (imágenes generadas por Bing)

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