El nuevo robot peludo de Boston Dynamics, un simple camino hacia otra robótica

Sparkles, el nuevo e inesperado robot de Boston Dynamics que, por una simple idea, abre un camino distinto en el desarrollo de la robótica. (Imagen: Youtube)

La robótica empieza a comprender el valor de la percepción psicológica respecto a las nuevas creaciones robóticas. Por regla general, la robótica radicaliza su diferencia, su extrañeza, que contribuye a que sea percibida como lo inquietante.

Frente a lo inquietante robótico ( tipo Terminator), ahora un robot cubierto por un manto peludo lo hace aparecer como un perro que nos resulta familiar. Un disfraz de perro sobre el anterior robot Spot de Boston Dynamics, la empresa estadounidense de ingeniería y robótica especializada en la construcción de robots desde su fundación en 1992, por el ingeniero Marc Raibert, exprofesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts.  

Un peludo perro robot con reminiscencias de dibujos animados. Pero, lo más importante, que produce una trasformación en la recepción psicológico: el cambio desde el modo de la extrañeza inquietante del robot, como los perros robóticos asesinos en el capítulo Metalhead en Black mirror, en su tercera temporada, por ejemplo, a su amable proximidad, que transmite una sensación de docilidad, familiaridad y confianza.

Este cambio en la percepción promueve otro paradigma en la experiencia de lo robótico. Una revolución perceptiva respecto a las máquinas.

No se trata ya del robot absolutamente otro, distinto amenazante, que reaviva un terror arcaico, ancestral, propia del humano en estado natural ante el acecho de peligrosas y desconocidas criaturas. La idea del nuevo robot Sparkles ya no da cuerpo a una entidad robótica monstruoso y siniestra, a punto de atacar.

La robótica está muy asimilada a la cultura cinematográfica, a los comics y video juegos, a creaturas que amenazan, atacan y someten al sapiens; mensajeros de la destrucción distópica, que hace imposible la convivencia fructífera entre el humano y el robot.

El nuevo modelo Sparkles no anula la amenaza de lo robótico como sustitución del humano, de su trabajo y centralidad, u otros peligros.

Pero en este caso aludimos a la robótica colaborativa, que dimana simpatía y deseos de interacción. Diferente a la situación del humanoide Fourier, por ejemplo.

El aspecto de animal amigo, junto con la versión del androide amable, como los robots humanoides de Hiroshi Ishiguro como ejemplo, abre escaleras que, en pocas décadas, guste o no, propiciará la sociedad en la que aumentará la interacción con los animales amigos y con las futuras creaciones robóticas de aspecto antromórfico o animal.

E.I

Aquí el video de difusión de Sparkles, este curioso perro robot que invita a una lúdica interacción:

Deja un comentario