
Más allá de su pura condición geográfica, el Mar Mediterráneo rebosa gran protagonismo histórico, y ofició como gran fuente de inspiración para la literatura, a través de, por ejemplo, La Odisea de Homero, El Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell, o Noces à Tipasa, de Albert Camus, navegaciones sobre este gran mar a través de las palabras que se incluyen en este artículo.
También, es oportuno recordar que, en torno al Mediterráneo, gira la obra fundamental de Fernand Braudel: «El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II» (1949), uno de los grandes libros de la historiografía del siglo XX, un intento de estudio de la «historia total». Historiador próximo a la Escuela de los Annales, Braudel liberó a la historia de los grandes personajes y fechas para concentrase en su impacto cultural, desde diversas ángulos de análisis. Otra gran referencia a tener en cuenta en el momento de recuperar la trascendencia cultural del Mare nostrum.
Mare Mediterraneum, un manantial de inspiración literaria, por María Bonilla Jiménez-Pajarero (publicado en Kairós Revista Literaria, republicado en Masticadores) (*)
El mar que baña las costas del sur de Europa ha recibido incontables nombres a lo largo de la historia: Gran verde lo llamaban los antiguos egipcios, hē thálassa “El mar “, decían los griegos y los romanos, que lograron adueñarse de gran parte de los territorios que lo rodean, lo bautizaron como Mare Nostrum “Nuestro mar”. Hoy en día, a esta vasta masa de agua salada se la conoce como Mar Mediterráneo, término procedente del latín Medi Terraneum “mar en medio de las tierras”. Sin duda, una elección de lo más acertada.
A primera vista, puede parecer un mar de entre tantos existentes a lo largo del mundo; sin embargo, el Mediterráneo está lejos de ser un mar más. Sus aguas han sido escenario de momentos clave en la historia y han desempeñado un papel vital en el desarrollo de numerosas civilizaciones. Por su ubicación entre tres continentes, se convirtió en una vía de comunicación primordial y en un epicentro de intercambios comerciales y culturales. Esto propició que en la región mediterránea florecieran y convivieran diversas culturas que se influían mutuamente. Todo ello ha dejado una profunda huella en la literatura y la cultura popular.
El mar es un tópico literario recurrente debido a su riqueza simbólica y a su capacidad para evocar profundas emociones y temas de carácter universal. La visión del mar alude al tiempo, y a la experiencia vital, mientras que el vaivén de sus olas refleja la naturaleza cambiante e inestable de la vida ya que ninguna ola es igual a la anterior, manifestando así que cada instante es único e irremplazable. Su inmensidad e inestabilidad también se consideran un espejo del corazón humano, capaz de albergar infinidad de sentimientos y emociones, que al igual que las olas, varían constantemente. A su vez, el mar está rodeado de un halo de misterio que despierta en el ser humano un arduo deseo de recorrerlo y desvelar sus rincones más inexplorados.
Este carácter enigmático y lleno de simbología se intensifica en el Mediterráneo, un mar cargado de mitos, leyendas y diversas raíces culturales que ha inspirado a numerosos escritores a lo largo de tres milenios.
“Una de las cosas que tiene el arte es que es la única actividad humana que permite descubrir mediterráneos; el Mediterráneo estaba ahí, sí, pero no le habíamos visto” —José Fernández-Montesinos Lustau
La literatura mediterránea
Los orígenes de lo que actualmente denominamos “literatura mediterránea” se remontan a siglos y siglos atrás, concretamente tenemos que trasladarnos a la época arcaica de la antigua Grecia en la que el ilustre poeta Homero escribió sus famosas epopeyas: la Ilíada y la Odisea, obras clave que sentaron las bases de la narrativa épica y la poesía no solo en la Hélade, sino también por extensión, en toda la región mediterránea.
De las dos obras clásicas, La Odisea es la que establece un vínculo más profundo y simbólico con el mar Mediterráneo. En ella, Homero relata cómo, después de la Guerra de Troya, el héroe Odiseo, o Ulises en su versión romana, se embarca en un largo y arduo viaje de regreso a su hogar en Ítaca repleto de desafíos, encuentros con seres mitológicos y provocaciones divinas, que deberá solventar usando su ingenio y valentía. Durante su travesía, Ulises recorre lugares de la costa mediterránea como Sicilia o Túnez, lo que refleja el conocimiento geográfico y cultural que poseían los antiguos griegos de esta región. Sin embargo, el Mediterráneo no es solo el escenario de la trama, en la Odisea, el mar tiene un significado mucho más profundo, pues representa la lucha constante del ser humano frente a lo incierto. Es una metáfora del propio viaje de la vida donde cada obstáculo, peligro y recompensa nos transforma y cada regreso es, en el fondo, un reencuentro con uno mismo.
“El mar lo envolvía todo con su ruido infinito.”
“Muchos fueron los hombres cuyas ciudades vio y cuyo espíritu conoció, y muchos los dolores que en su alma sufrió en el vasto mar.”
“Navegaba sobre el vinoso ponto, impulsado por los vientos.” –Odisea
Pero no os penséis que la influencia mediterránea está solo presente en la literatura de la época clásica, ya que podemos encontrar obras mucho más recientes como El Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell en la que el mar Mediterráneo no es solo un escenario, sino un personaje vivo que influye en las relaciones y la atmósfera de las cuatro novelas. La saga está ambientada en la Alejandría de la Segunda Guerra Mundial, ciudad que en la obra se convierte en un mosaico cultural donde se entrelazan las vidas de los personajes, moldeadas por la historia, la cultura y la propia naturaleza del mar. El Mediterráneo, con su presencia constante, actúa como un catalizador emocional y testigo de los hechos, encarnando esa “fuerza silenciosa” que impulsa traiciones y pasiones, explorando así la complejidad de las relaciones humanas.
“El Mediterráneo entero, la escultura, la palmera, las perlas doradas, los héroes barbados, el vino, las ideas, los barcos, el claro de luna, las gorgonas aladas, los hombres de bronce, los filósofos… todo parece surgir en un instante.”
“El Mediterráneo es un mar absurdamente pequeño; su historia larga y grandiosa nos hace soñarlo más vasto de lo que es.” –-Lawrence Durrel
Y por último, tenemos una obra que ensalza a este mar de una manera más filosófica y existencial: Noces à Tipasa, de Albert Camus. Se trata de un ensayo en el que el autor expresa una profunda conexión con el mar Mediterráneo, viéndolo como un elemento esencial de su identidad y felicidad. Para él, el mar es una presencia vital que influye en su forma de sentir y pensar, y que se convierte en un símbolo de la vida, la belleza efímera y la reconciliación con el mundo. Albert Camus encuentra en este maravilloso mar una fuente de inspiración y una nueva forma de entender la vida que le lleva a comprender que la verdadera felicidad reside en la aceptación de la vida en su totalidad, con sus alegrías y sufrimientos, con su belleza y crudeza. En definitiva, con su sublime prosa lírica, Camus celebra la vida en su forma más pura y sensorial, donde el mar Mediterráneo se convierte en un símbolo de la armonía entre el hombre y el mundo que lo rodea.
“Crecí junto al mar y para mí la pobreza fue espléndida; luego perdí el mar y todos los lujos me parecieron grises y la miseria intolerable.”– Albert Camus
Como se ha podido ver, el Mediterráneo es más que un simple escenario geográfico en la literatura, este se erige como un espejo de la existencia humana, un crisol de culturas y un símbolo de la dualidad entre lo efímero y lo eterno. Este mar ha inspirado a escritores de diversas épocas y regiones a explorar los límites del alma humana y la interacción entre el individuo y su entorno. Y así, el Mediterráneo fue, es y seguirá siendo una fuente inagotable de inspiración literaria, un testimonio de la riqueza y complejidad de la experiencia humana.
(*) Fuente: Texto publicado en Kairós Revista Literaria, luego republicado en Masticadores, página nacida en Cataluña, que Jr Crivello dirige y con numerosos colaboradores en el mundo.


«Será porque mi niñez sigue jugando en tus playas.
y escondido tras las cañas duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor adonde quiera que vayas…»
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Mediterráneo, de Joan Manuel
Serrat. Gracias, saludos
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