Nikola Tesla superstar

Por Esteban Ierardo

Nikola Tesla (Getty)

Hoy cuando se escucha el nombre Tesla se piensa inmediatamente en un promocionado auto autónomo. Pero el verdadero Tesla (1856-1943) fue un ingeniero serbio nacionalizado estadounidense, de una misteriosa genialidad rebosante de inteligencia visionaria.

El Tesla niño nace y respira sus primeros años en el Imperio austríaco. En la década de 1870 realiza estudios de ingeniería y física, aunque no obtiene un título universitario.

Tesla es hoy modelo de mago de la ciencia. El paradigma de sus ideas y creencias, sus logros y proyectos de altura épica, explican la omnipresencia de las comunicaciones inalámbricas contemporáneas. En algunos aspectos, y al menos en su fuselaje tecnocultural, este es un mundo Tesla.

Con Thomas Alva Edison protagoniza la famosa Guerra de las Corrientes. Al declinar el siglo XIX, se batalla por el control del mercado del suministro eléctrico en Estados Unidos. Thomas Edison defiende la Corriente Continua (CC), y Nikola Tesla la Corriente Alterna (CA).

En una campaña sucia, Edison desprestigia a su competencia. Para esto somete a electrocución pública a animales (elefantes y perros) mediante el tipo de electricidad rival; relaciona la silla eléctrica con la Corriente Alterna y, por tanto, con la muerte. Pero lo confrontación se dirime a favor de Tesla cuando en la Feria Mundial de Chicago (1893), Westinghouse, su patrocinador, gana la licitación para iluminar el evento con un presupuesto mucho menor al de Edison, y cuando la tecnología de Tesla se implementa exitosamente en la planta hidroeléctrica de la Central de las Cataratas del Niágara. Por el uso de transformadores que elevaban el voltaje, el fluido eléctrico generado por la Corriente Alterna se propaga a cientos de kilómetros; ventaja no igualada por la Corriente Continua. Esto le confiere a la Corriente Alterna su condición actual de estándar global, dado que es el tipo de electricidad que fluye hoy en la mayoría de los hogares del planeta.

Desde lo filosófico, en el pensamiento de Tesla la realidad es materialismo colmado de espiritualidad. La materia no es estructura sólida sino frecuencia dinámica; de ahí que: «Si quieres encontrar los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración». Todo en el cosmos tiene su frecuencia específica o resonancia adecuada; todos los seres y fenómenos se conectan mediante ondas y vibraciones. El cerebro es receptor de una inspiración desde un núcleo central del universo. Las matemáticas son puente hacia una gran lógica ordenadora. El esfuerzo científico no es mera acumulación del saber sino vehículo hacia la paz y el regocijo humano. La realidad es manifestación de una gran conectividad universal; la electricidad es expresión de esta integración; su correcto uso es medio para derramar bienestar. Ese sueño alimenta el proyecto de Tesla de la Torre Wardenclyffe.

Este proyecto, no comprendido en su época, era un sistema global para las telecomunicaciones sin cableado, lo que sería el producto de un “arte sin cables”, hoy plasmado en la radio, Internet y el Wi-Fi. La gran meta de Tesla es transmitir energía inalámbrica a todo el planeta para suprimir la escasez y alentar un progreso vertido con igualdad a nivel mundial; pero el inventor fracasa en su ambición más revolucionaria: la energía eléctrica gratuita universal.

 Para Tesla, la educación es también gran músculo que fortifica la humanidad. A su vez, la ciencia no es refractaria de la religión, siempre que ésta no se contamine de dogmas teológicos.  Por eso, para el mago científico por todo el espacio circula la fuerza espiritual del «éter lumínico», que Tesla conoce no solo desde su investigación científica sino también desde su conocimiento de los Vedas y sus nociones de Akasha (sustancia primaria) y Prana (fuerza creativa); una espiritualidad que eleva todo lo material y que infunde un gran respeto por todas las formas de vida.

La huella de Tesla es visible con nitidez en el suelo tecnodigital contemporáneo. La mencionada Corriente Alterna (CA), como se adelantó, es el modo actual de la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica; y hoy, bajo el influjo de las ideas de Tesla, se busca obtener energía renovable, libre o de bajo costo mediante la ionosfera (la región alta de la atmósfera con gases ionizados) y el campo magnético terrestre.

El internet y los smartphones representan la conectividad inalámbrica y el acceso directo y global a la información prefigurado por Tesla. La transmisión vía satélite es también una continuación del principio de la comunicación sin cables, y del concepto de power beaming (transmisión inalámbrica de energía). El pensamiento disruptivo de Tesla es catalizador de la creatividad lateral en la investigación innovadora en robótica, vehículos autónomos e inteligencia artificial. En un sentido más futurista, Tesla entreve naves movidas por principios de magnetismo y electricidad, lo que hoy se enlaza con los conceptos de propulsión iónica o electro-propulsión que, en el futuro, asegurarían aceleraciones impresionantes de las velocidades.

Tesla patenta un barco dirigido por radio en 1898, y describe vehículos aéreos y marítimos sin piloto controlados a distancia mediante ondas de radio, para usos civiles y militares, mucho antes de que los enjambres de los drones proyectaran su sombra en los cielos modernos; y, en los tejidos cambiantes de lo social, avizora el despertar de los grandes potenciales de la intelectualidad femenina como parte del desarrollo de la cultura inalámbrica.

Y, para Tesla, el ojo científico debe escudriñar los horizontes de lo invisible. Aquí palpita su famosa frase: «El día que la ciencia comience a estudiar los fenómenos no físicos, progresará más en una década que en todos los siglos anteriores de su existencia»; es decir; la integración de conceptos teóricos e invisibles como corazón de la vanguardia científica. Siempre, se debe ir más allá de los límites de lo tangible y de los sentidos.

 Visionario entre campos magnéticos y transmisión inalámbrica, y el paradigma del universo como energía y vibración, Tesla estima que la ciencia tiene que abrazar el estudio de la conciencia, de los fenómenos mentales, y de la mística. Las ondas de radios invisibles conectan con el aspecto de la realidad que hoy roza lo puramente subjetivo o «paranormal». Por eso, en la visión de Tesla, una mentalidad inquisitiva profundiza en las vibraciones inalámbricas que unen los seres y los fenómenos naturales, y también hurga en lo escondido por lo invisible.

 El verdadero Tesla, imbuido de una espiritualidad que une ciencia y misterio, de cara al presente y el futuro inmenso.

Este artículo será publicado en Diario Perfil.

Sobre Tesla, también puede consultarse aquí, en La mirada de Linceo, el ensayo, más extenso:

Nikola Tesla y su pensamiento visionario

La Torre Tesla cuyo propódito era revolucionar las telecomunicaciones en el mundo (Getty Imágenes).

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