Por J r Crivello

Una reflexión de J r Crivello por la que el pasado siempre conecta con el presente y el futuro, y en la que el plástico asume, de forma perjudicial, el rol de conector con el mañana: “Una botella de plástico o un pañal que termina en el mar puede tardar en descomponerse hasta 500 años…»
“La idea de lo íntimamente relacionadas que están nuestra vida de hoy, con personas que no han nacido todavía”
“Esos a los que no les prestamos atención como los bolis de plástico, los móviles o restos de ordenadores que quedarán fosilizados. En el año 2020 sobrepasamos un pico: hay más materiales generados por los seres humanos que biomasa en el planeta”. David Farrier, autor de ‘Huellas. En busca del mundo que dejaremos atrás’ La Vanguardia Link
Nuestra vida presente está ligada al pasado, cada vez reunimos más cantidad de memoria virtual que crece exponencialmente. Pero hasta ahora nos despreocupábamos al desconectar nuestro presente con el futuro. Suponíamos que nuestra huella ecológica no alteraría el espacio donde vivirán las próximas generaciones, pero por primera vez el futuro está presente en cada una de nuestras decisiones. Decir que dentro de poco el 70% de la energía producida y consumida en España será verde suena a raro, pero es una decisión de las petroleras y eléctricas de nuestro país que se ha tomado en estos días.
Cada huella que damos, cada paso es un espacio de nuestra agenda futura. Las bolsas de plástico de los súper en estos años han pasado a mejor vida, pero están en el fondo de los océanos esperando, dice la I. A: “Una botella de plástico o un pañal que termina en el mar puede tardar en descomponerse hasta 500 años. Se estima que más de 5 billones de piezas de plástico han terminado en el mar”. (1)
Son algunos ejemplos de nuestra vida presente conectada al futuro, dice David Farrier: “hay 8 gigatoneladas de plástico, lo que equivale a dos veces la biomasa combinada junto con los animales”.
Pero no me gustaría detenerme en el aspecto tan solo material, o los deshechos de nuestra vida diaria, sino en la inmensa vida de las líneas de código, decía ayer en una conversación que el proyecto de llegar a la Luna utilizó medio billón de líneas de códigos, y la IA Google utiliza 6 billones.
“Los océanos se calientan y se vuelven ácidos matando la vida en ellos, salvo a las medusas. Los plásticos con los que llenamos los océanos son ideales para ellas porque necesitan superficies duras para reproducirse”.
Ha llegado el momento de decidir, o las medusas o nosotros. O salvamos la biodiversidad o nosotros sobreviviremos muy poco.
Cada acto que presida nuestro presente, por ejemplo en mi casa hacemos 5 cafeteras al día debería estar guiado por la pregunta: ¿A dónde ponemos este deshecho?
Cada café de nuestra casa debería conectarnos con quienes no conocemos y nos sucederán.
¿Futuro? O… presente
(1) Denomino a la I. A. a Google que es quien responde, sesga y filtra los contenidos mundiales a través de 6 millones de códigos.

(*) Fuente: J r Crivello, «Mundos interrelacionados: el presente conectado al futuro», texto republicado desde Masticadores, página nacida en Cataluña, que Jr Crivello dirige y con numerosos colaboradores en el mundo.