Borges y su libro de los seres imaginarios (*)

Uno de los perfiles no demasiado conocidos de la obra borgiana es El libro de los seres imaginarios, publicado inicialmente en 1957 como Manual de zoología fantástica y ampliado en 1967. El autor de Ficciones propone una antología de criaturas extrañas creadas por la imaginación humana en las corrientes del tiempo, la mitología y la literatura. Obra coescrita con Margarita Guerrero, en sus páginas se anidan un centenar de seres como el Gnomo, el Minotauro, la Quimera y el Fauno. Aquí, además de su prólogo, agregamos las secciones sobre el Ouroboros, las Valquirias, y Odadreck, un ser con forma de carrete de hilo extraído directamente de un relato de Franz Kafka.

La entrega de Borges a la literatura fantástica lo condujo a grandes escritores de este género, indistinguible del realismo según el autor de El Aleph. El libro actúa como una virtual enciclopedia fantástico-poética que recoge numerosos seres fantásticos (**) que proceden del patrimonio universal de la mitología, y también de la antigua Grecia, la cultura china, el folclore europeo y la literatura de autores como Kafka o C.S. Lewis.

E.I

PRÓLOGO
El nombre de este libro justificaría la inclusión del príncipe Hamlet, del punto, de la línea, de la superficie, del hipercubo, de todas las palabras genéricas y, tal vez, de cada uno de nosotros y de la divinidad. En suma, casi del universo. Nos hemos atenido, sin embargo, a lo que inmediatamente sugiere la locución «seres imaginarios», hemos compilado un manual de los extraños entes que ha engendrado, a lo largo del tiempo y del espacio, la fantasía de los hombres.

Ignoramos el sentido del dragón, como ignoramos el sentido del universo, pero algo hay en su imagen que concuerda con la imaginación de los hombres, y así el dragón surge en distintas latitudes y edades.

Un libro de esta índole es necesariamente incompleto; cada nueva edición es el núcleo de ediciones futuras, que pueden multiplicarse hasta el infinito.

Invitamos al eventual lector de Colombia o del Paraguay a que nos remita los nombres, la fidedigna descripción y los hábitos más conspicuos de los monstruos locales.

Como todas las misceláneas, como los inagotables volúmenes de Robert Burton, de Fraser o de Plinio, El libro de los Seres Imaginarios no ha sido escrito para una lectura consecutiva. Querríamos que los curiosos lo frecuentaran, como quien juega con las formas cambiantes que revela un calidoscopio.

Son múltiples las fuentes de esta «silva de varia lección»; las hemos registrado en cada artículo. Que alguna involuntaria omisión nos sea perdonada.

J.L.B. / M.G.
Martínez, septiembre, 1967


EL UROBOROS

Uroboros (Wikimedia)

Ahora el océano es un mar o un sistema de mares; para los griegos era un río circular que rodeaba la tierra. Todas las aguas fluían de él y no tenía ni desembocadura ni fuentes. Era también un dios o un titán, quizás el más antiguo, porque el Sueño, en el libro decimocuarto de la Ilíada, lo llama origen de los dioses; en la Teogonía de Hesíodo, es el padre de todos los ríos del mundo, que son tres mil, y que encabezan el Alfeo y el Nilo. Un anciano de barba caudalosa era su personificación habitual; la humanidad, al cabo de siglos, dio con un símbolo mejor.

Heráclito había dicho que en la circunferencia el principio y el fin son un solo punto. Un amuleto griego del siglo III, conservado en el Museo Británico, nos da la imagen que mejor puede ilustrar esta infinitud: la serpiente que se muerde la cola o, como bellamente dirá Martínez Estrada, «que empieza al fin de su cola». Uroboros (el que se devora la cola) es el nombre técnico de este monstruo, que luego prodigaron los alquimistas.

Su aparición más célebre en la cosmogonía escandinava proviene de la Edda Prosaica, donde se detalla cómo Loki engendró a la serpiente Jórmungandr y al lobo Fenrir, este último encadenado mediante elementos fantásticos antes de que su amenaza se cumpliera. La serpiente, arrojada al océano, creció hasta rodear el mundo mordiéndose la cola.

LAS VALQUIRIAS

La valquiria Brunhilda va a visitar a Sigmund. Ilustración de Arthur Rackham para la ópera Die Walküre de Richard Wagner (Wokimedia)

Valquiria significa, en las primitivas lenguas germánicas, «la que elige a los muertos». Un conjuro anglosajón contra los dolores neurálgicos las describe, sin nombrarlas directamente, de esta manera:

«Resonantes eran, sí, resonantes, cuando cabalgaban sobre la altura. Eran resueltas, cuando cabalgaban sobre la tierra. Poderosas mujeres…».

No sabemos cómo las imaginaban las gentes de Alemania o de Austria; en la mitología escandinava son vírgenes armadas y hermosas. Su número habitual era tres.

Elegían a los caídos en el combate y llevaban sus almas al épico paraíso de Odín, cuya techumbre era de oro y que iluminaban espadas, no lámparas. Desde la aurora, los guerreros,en ese paraíso, combatían hasta morir, luego resucitaban y compartían el banquete divino, donde les ofrecían la carne de un jabalí inmortal e inagotables cuernos de hidromiel.

Bajo el creciente influjo del cristianismo, el nombre de Valquiria degeneró; un juez en la Inglaterra medieval hizo quemar a una pobre mujer acusada de ser una Valquiria, es decir una bruja.

ODRADEK

Odradek, el ser con forma de carrete de hilo extraído directamente de un relato de Franz Kafka. (Wikimedia)


«Unos derivan del eslavo la palabra «odradek» y quieren explicar su formación mediante ese
origen. Otros la derivan del alemán y sólo admiten una influencia del eslavo. La incertidumbre de ambas interpretaciones es la mejor prueba de que son falsas; además, ninguna de ellas nos da una explicación de la palabra.
«Naturalmente nadie perdería el tiempo en tales estudios si no existiera realmente un ser que se llama Odradek. Su aspecto es el de un huso de hilo, plano y con forma de estrella, y la verdad es que parece hecho de hilo, pero de pedazos de hilos cortados, viejos, anudados y entreverados, de distinta clase y color. No sólo es un huso; del centro de la estrella sale un palito transversal, y en este palito se articula otro en ángulo recto. Con ayuda de este último palito de un lado y uno de los rayos de la estrella del otro, el conjunto puede pararse, como si tuviera dos piernas.
«Uno estaría tentado de creer que esta estructura tuvo alguna vez una forma adecuada a una función, y que ahora está rota. Sin embargo, tal no parece ser el caso; por lo menos no hay ningún indicio en ese sentido: en ninguna parte se ven composturas o roturas; el conjunto parece inservible, pero a su manera completo. Nada más podemos decir, porque Odradek es extraordinariamente movedizo y no se deja apresar.


(*) Fuente: Borges, Jorge Luis y Margarita Guerrero. El libro de los seres imaginarios. Buenos Aires: Debolsillo, 2023.

(**) Las lista de todos los seres analizados por Borges en su Libro de los seres imaginarios o en su Manual de zoología fantástica: Á Bao A Qu, Abtu y anet, Anfisbena, Los ángeles de Swedenborg, Un animal soñado por Kafka, Un animal soñado por C.S. Lewis, Un animal soñado por Poe, Animales esféricos, Animales de los espejos, Dos animales metafísicos, Los antílopes de seis patas, El aplanador, Las arpías, El asno de tres patas, El ave Fénix, El ave Roc, El pez Bahamut, Baldanders, La banshee, El basilisco, El behemoth, El borametz, Los brownies, El burak, El caballo de mar, El cancerbero, El catoblepas, El centauro, El cien cabezas, El ciervo celestial, Crocontas y leucrocotas, Cronos o Hércules, Una cruza, Chancha con cadenas, Los demonios de Swedenborg, El devorador de las sombras, El doble, El dragón, El dragón chino, El dragón en Occidente, El elefante que predijo el nacimiento de Buda, Los elfos, Los eloi y los morlocks, Escila, La esfinge, Fastitocalon, Fauna china, Fauna de los Estados Unidos, El fénix chino, El gallo celestial, Garuda, El gato de Cheshire, los gatos de Kilkenny, Los gnomos, El golem, El grifo, Las hadas, Haniel, Kafziel, Azriel y Aniel, Haokah, dios del trueno, La hidra de Lerna, El hijo de Leviatán, El hipogrifo, Hochigan, ictiocentauro, El kami, Khumbaba, El kraken, Kuyata, Los lamed wufniks, Las lamias, Los lémures, La liebre lunar, Lilith, La madre de las tortugas, La mandrágora, La mantícora, El minotauro, El mirmecoléon, El Odradek.

LIBRO COMPLETO ONLINE:

J. L. Borges, El libro de los seres imaginarios

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