Shicheng es la ciudad hallada en China (Foto El Tiempo)
Lo que oculta el mar siempre reaviva la percepción del misterio. En algunos casos, en el lecho oceánico, se esconden huellas del pasado humano. Aquí un artículo que reúne varios ejemplos asombrosos de ciudades o construcciones sumergidas en la fría profundidad marina.
La desconexión de las redes, y del exceso de consumo de noticias y de un estar solo en la pura inmediatez, puede ser la mejor forma de restablecer la conexión con la realidad del noúmeno, desde una inspiración kantiana, como propone aquí el autor de este artículo.
Frente a tanto disturbio y maltrato es oportuno pensar en la construcción o la recuperación de una brújula interna como modo de mejor nadar en las aguas turbulentas de la vida, dado que, y al fin de cuentas, como propone J re Crivello, «la conclusión es que vivimos rodeados de personas que cultivan la maldad y trabajar nuestra salud mental es una forma de establecer relaciones fluidas y positivas».
Aunque el intelecto trepe a cimas más sofisticas, ciertas pasiones mantienen al sapiens en la regresión y la no evolución, en una forma de vínculo contaminado por la animadversión como ocurre, y como este artículo destaca, con la envidia, esa «tristeza o pesar del bien ajeno», según definición del Diccionario de la Real Academia Española; lo contrario de la generosidad. Por la toma de conciencia quizá, a veces, el agua estancada de lo envidioso puede modificar su estado, y revertirse en alegría por el desarrollo ajeno y propio.
Estatua de Molly Bloom, el personaje del Ulises de James Joyce, en su casa ficticia en Gibraltar. Con el «sí» de Molly empieza la rica reflexión sobre el paso del «sí» al «no» (Wikimedia)
Fernando Solana Olivares reflexiona aquí sobre el paso del «sí» como afirmación vital, al «no» como un «practicar el aligeramiento, un sobrio minimalismo del no», y otros sentidos. En el «sí» se suman Molly Bloon, Freud, Nietzsche; en el «no», se invoca a Byung-Chul Han, Murena, Elémire Zolla, y otros.
¿Por qué el misterio atrae, inquieta, fascina, e incita el deseo de que lo oculto se revele? Y misterio no es su reducción al mero concepto o a la cultura del entretenimiento.
Todos conocemos a Mark Twain como el gran novelista de Las aventuras de Tom Sawyer y su secuela Las aventuras de Huckleberry Finn, El príncipe y el mendigo, Un yanqui en la corte del Rey Arturo, El diario de Adán y Eva, o La célebre rana saltadora del distrito de Calaveras. Pero el gran escritor y humorista no es tan conocido por su pensamiento irreverente, por su ruptura con las convenciones y lo políticamente correcto de su tiempo.
El ex Hotel Castelar cuando ya se encontraba cerrado (Foto Laura Navarro)
La pasada pandemia construyó una triste ciudad perdida. Como el caso del Hotel Castelar y el Bar Iberia, hoy perdidos, cerrados. Ambos lugares compartían un pasado común en relación a Federico García Lorca que visitó Buenos Aires en la década de 1930.
El misterioso Manuscrito Voynich (Imagen en Corprens Editora)
El emperador Rodolfo II de Habsburgo, muy interesado en las ciencias ocultas y la magia, compró el libro en 1580, por 600 ducados de oro a los ingleses John Dee, mago isabelino que decía comunicarse con los ángeles, y Edward Kelley, un embaucador. El manuscrito Voynich es un libro ilustrado escrito por un autor anónimo con un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible. Su nombre proviene del comerciante de libros antiguos Wilfrid M. Voynich (1865-1930), quien lo adquirió en 1912. Hoy, se encuentra en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale.
La inundación de la Boca, en una obra de Germán Armando Leonetti.
Hace unos años visitamos en La Plata, República Argentina, a Fabiana Livoff. Su abuelo, padre de su madre Ethel L. Leonetti, pintora y profesora de dibujo, fue Germán Armando Leonetti (1896-1966), uno de los pintores de La Boca, íntimo amigo y compañero de ruta de Benito Quinquela Martín. Aquí lo recordamos y, a través de él, a todos los artistas enamorados de su lugar en el mundo.