Por Esteban Ierardo

El genio de Fellini brilla con especial fuerza en Amarcod, en 8 1/2, La dolce vita o Y La nave va. Su Ensayo de orquesta (Prova d’orchestra, 1979) no alcanza el vuelo artístico de las obras anteriores, pero su principal mérito quizá se encuentra en estimular una reflexión intensa sobre la música culta occidental, sobre sus vacíos y contradicciones y, más allá, sobre la música como una experiencia de posibilidades perdidas.
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