Por Esteban Ierardo

Algunas películas quedan grabadas no solo en las retinas sino en el alma. Una de ellas, al menos para quien esto escribe, es La fiesta de Babette.
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Por Esteban Ierardo

Algunas películas quedan grabadas no solo en las retinas sino en el alma. Una de ellas, al menos para quien esto escribe, es La fiesta de Babette.
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