Por Esteban Ierardo

Algunos escépticos creen que el odio es más poderoso que el olvido y el perdón. En eso a veces piensa el viejo Bridge cuando ajusta sus queridos relojes. En su casa aislada en Newry, entre un río y árboles, en el sur de Irlanda del Norte, hace años endulza su soledad con los sonidos de relojes de péndulo. El mecanismo musical de otros tiempos.
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