Por Alejandro Bellotti

Finas observaciones sobre el arte de viajar, y el encuentro con un ser humano entre otros millones de seres: una ucraniana, en Budapest, que carga con el miedo intenso y persistente a las olas furiosas del tsunami del sudeste asiático en 2004; un miedo que se llama talasofobia, que se mueve en la memoria como una oscura anguila dentro de las venas.
Sigue leyendo