Por Héctor Pavón

Edgar Morin nació en París, en 1921. Su longevidad es asombrosa. Y también su defensa del pensamiento complejo, animado por los vientos laterales de la interconexión entre diversos saberes, en una operación conceptual interdisciplinaria refractaria a todo reduccionismo. Filósofo, sociólogo, político. Y en la segundo guerra mundial, como nos dice el escritor y periodista Héctor Pavón en este artículo en torno a la vitalidad de un pensador de más de cien años: «en los tiempos de la clandestina lucha contra el nazismo adoptó el seudónimo de Morin“.
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