Por Alejandro Bellotti

La mirada atenta y sensible viaja, siempre, por un laberinto de señales. En este caso, un torrente humano de drama, tensión y diversidad, en una jornada en Beirut, la capital del Líbano.
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Por Alejandro Bellotti

La mirada atenta y sensible viaja, siempre, por un laberinto de señales. En este caso, un torrente humano de drama, tensión y diversidad, en una jornada en Beirut, la capital del Líbano.
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