Por Esteban Ierardo

En la antigua Grecia, en un mundo muy distinto de nuestra omnipresente realidad tecno-digital, los griegos perciben fuerzas sobrehumanas que en sus mentes alumbran ideas, saberes, cantos. Esos poderes divinos adquieren una personalidad mítica: las Musas. Y las Musas visitan a los artistas o a los sabios para inspirarles finos versos, o para transmitirles saberes lúcidos y meditados.
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