Por Esteban Ierardo

Hoy sobresale el avance tecnológico, los mundos digitales, la modernización sin descanso, al tiempo que la ambición y corrupción política siguen raspando en el día a día. Por eso quizá sea legítimo recordar a Cincinato, un ejemplo de quien renuncia al goce del poder, y solo lo usa como herramienta para el bien común.
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