Por Esteban Ierardo

El cine es un patrimonio cultural que nos constituye y que no queremos olvidar. Las buenas películas siempre invitan a alguna forma de comprensión de la vida, sus conflictos y sus posibilidades poéticas. Por eso, ahora le dedicamos este ensayo a La ley de la calle (Rumble fish, 1983), una de las grandes películas de Francis Ford Coppola, inspirada en una novela de Susan Hinton. Su tema no gira en torno a una nueva versión de la insatisfacción juvenil, sino que oculta un profundo simbolismo, vivos latidos de fuerza poética, un tejido de conflictos y una forma de salida que, al final, involucra al mar.
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