La nada es un concepto que invita a los malentendidos. No siempre significa lo que parece, porque «nada» también puede ser el «todo», lo completo para otras tradiciones como las del budismo en el Oriente. En esta cuestión de alto valor cultural, desde un pensamiento comparado entre líneas filosóficas occidentales y orientales se sumerge Sergio Fuster, con sus habituales análisis meticulosos y sustantivos.
En el siglo XX y en el siglo en curso, algunos movimientos religiosos se reacomodan al complejo mundo contemporáneo y, parcialmente, se modifican en este movimiento adaptativo. Sergio Fuster, habitual colaborador en La mirada de Linceo, ahora nos invita a perseguir la estela de varios de esos movimientos en el tecnomundo global, movimientos occidentales u orientales, posprotestantes milenaristas, gurúes, espiritistas, hasta el uso de drogas. Distintas formas, quizás desesperadas, de búsqueda de sentido.
Kitarō Nishida (1870 – 1945), filósofo moral, filósofo de las matemáticas y la ciencia, y erudito religioso japonés. Fundador de lo que se ha llamado la Escuela de filosofía de Kioto (Wikimedia)
Aquí Sergio Fuster nos propone un excelente ensayo sobre la Escuela de Kioto, escuela de filosofía japonesa. A fines del siglo XIX, Nishida Kitaro, y luego Tanabe Hajime y Nishitani Keiji, comenzó un intento de síntesis entre la filosofía occidental y budismo zen a través de un “otro pensar” o “un no pensar”, en el que el centro del pensamiento pasa del sujeto, instancia fundamental en Occidente, a la nada, en conexión con el taoísmo, el zen y la profundidad ancestral del Oriente. Un aporte, a continuación, para abrirse a otra trama cultural del pensamiento.
Jiddu Krishnamurti (1895–1986), un pensador y orador en temáticas espirituales procedente de la India. Deslumbró a numerosos públicos en el mundo mediante sus exposiciones sobre una comprensión profunda de la mente, la meditación, las relaciones interpersonales, la necesidad del autoconocimiento, la no percepción del ahora, la caída en la envidia y el miedo, la relación entre el observador y lo observado.
Interior de Iglesia de San Cayetano, lugar de intensa devoción popular, en Liniers, Ciudad de Buenos Aires.
En este ensayo Sergio Fuster despliega un completo y ágil estudio de la llamadas devociones populares, en el caso particular de Argentina. Para esto, primero se sumerge en una introducción que alumbra la base de creencias religiosas en el antiguo Egipto u otros momentos de la historia que luego derivó en el fenómeno devocional. Entonces despliega un hilo del análisis que une diversos santos populares, de ricas mitologías, como El quemadito, Pancho Sierra, el culto a la Cruz Negra, San La muerte, la Difunta Correa, la vasta fe popular de San Cayetano, o el fenómeno más importante quizá de sincretismo, de hibridación o mezcla entre elementos paganos y cristianos que convergen en el gran atractivo de El Gauchito Gil, que irradia desde su santuario en Mercedes, provincias de Corrientes.
Vishnú de Cuatro Brazos Sentado de Tamil Nadu (Siglos VIII-IX dc), El Museo Metropolitano de Arte, Nueva York (Wikimedia Commons)
La tradición vaishnava constituye el grupo más grande dentro del hinduismo. Alrededor de 641 millones, el 67,6% de los hindúes. También se denomina Vishnuismo porque el Dios Vishnu, que tiene varios avatares o encarnaciones, es venerado como el Ser Supremo. Sus seguidores se denominan vaisnavitas o vaisnavas. Aquí Sergio Fuster nuevamente nos propone una amplia y muy fundamentada introducción al universo simbólico de este dios fascinante de la India antigua, pero muy presente hoy en el gran país creador de los Vedas y del budismo.