Por Esteban Ierardo

En 1828 se presenta en Nuremberg un misterioso joven con una carta destinada a un capitán de caballería. Sólo sabe escribir su nombre: Kaspar Hauser. Luego, al acceder al lenguaje Kaspar reconstruirá parte de su misterioso pasado. Durante más de diez años ha estado preso en un cobertizo. El enigma de su origen nunca se develó. En 1974, Werner Herzog, el gran y peculiar cineasta alemán, recrea la vida de Hauser. En su versión, el joven conserva su aura de pureza y adquiere también el poder de lo visionario. Kaspar nos acerca a la nostalgia de una vida más intacta y espontánea. Un deseo ideal que, como sabemos, choca con la realidad más corriente. Aquí les comparto este ensayo sobre la misteriosa y apasionante figura histórica de Kaspar Hauser.
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