Por Esteban Ierardo

Esta ficción cierra nuestro libro de ensayo La sociedad de la excitación. Una crítica por lo lateral de la imaginación al exceso mercantil y un orden puramente utilitario, que contrasta con un especial juego para la expansión de la conciencia. Un juego que aspira a una percepción simultánea, en la que Whitman, Borges y los místicos son su encubierta inspiración.
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