Potada de una edición de Un mundo feliz, de Aldous Huxley (esta ilustración y la de abajo en themoldinspectionexperts.ca)
El siglo XX aparecen grandes distopias literarias. Una visión amarga y crítica respecto al futuro, no ya el optimismo utópico de antaño. Uno de los ejemplos de esta perspectiva es Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley.
Juan Rulfo (1917-1986), uno de los protagonistas del esplendor de la literatura latinoamericana en la posguerra, el boom latinoamericano. Además de escritor, Rulfo expresó su arte en la fotografía, y la realización de guiones. En su México natal se lo sitúa en la llamada Generación del 52′. Todo su prestigio dimana de dos de sus tres obras: Pedro Páramo (1958), y el Llano en llamas (1955).
El volumen con una selección de extractos de los primeros 99 títulos publicados por Asimov en inglés (*), en el que se incluye el imaginario compuesto de la Tiotimolina.
El inefable Isaac Asimov, el escritor de ciencia ficción, divulgador científico y también profesor de Bioquímica. En 1947, cuando estaba inmerso en la redacción de la tesis de su doctorado de bioquímica, su imaginación desbordante concibió crear la Tiotimolina, un compuesto químico ficticio que aparece en uno de sus cuentos, concebido como un pretendido artículo científico. Una muestra de la genialidad de Asimov, muy recordado, hace pocos años, en el centenario de su nacimiento.
Fotografía del Archivo Thomas Mann en la Biblioteca ETH de Zúrich.
En 1939, en la Universidad de Princeton, New Jersey, Thomas Mann (1875-1955) dictó una conferencia sobre la génesis y algunos significados de una de sus grandes novelas: La montaña mágica (1924).
El personaje principal de Muerte en Venecia (1912) de Thomas Mann, es el escritor Gustav Aschenbach. El artista Aschenbach, en su continuación cinematográfica, en Muerte en Venecia (1971) de Luchino Visconti, se convierte en músico, interpretado por Dick Bogarde, e inspirado en Gustav Mahler. Aquí, un ensayo en el que unimos la novela y la película, en la comprensión de la decadencia y fracaso de un artista en la búsqueda de la belleza.
El escritor Paul Auster (1947-2024) se ha ido y ha dejado un jardín de libros. Aquí Ana de Lacalle expresa su homenaje al autor de La invención de las soledad, y otras obras destinadas a perdurar.
Edición de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, de editorial Eterna Cadencia, Ciudad de Buenos Aires.
El corazón de las tinieblas (1899) es una de las obras fundamentales de la literatura de Josep Conrad. Una novela cuyo relato del viaje hacia el corazón de la selva africana es a la vez un itinerario simbólico hacia la voluntad de conquista occidental, y los sustratos profundos de la propia condición humana. Uno de esos libros esenciales.
Juan José Saer (1937-2005) es, sin duda, uno de los máximos autores de la literatura latinoamericana del siglo XX. Como Onetti, acusa la influencia del gran escritor estadounidense William Faulkner. La tardecita, en el volumen El lugar (2000), es uno de sus relatos más logrados.
Charles Baudelaire, fotografía de Ettiene Carjat (1863).
Charles Baudelaire (1821-1867), uno de los «poetas malditos», una denominación que les estampó Verlaine. Los poetas malditos, los artistas alcanzados siempre por el granizo de la soledad y el repudio social. Dotados siempre de una poética, como afirma Jr Crivello, «de un aire gótico y apocalíptico, fue a contracorriente del romanticismo imperante en la época. Su estilo, extremo y ajeno a la lógica y la razón, les dio una mala fama, que solo el pasar de los años pudo depurar.»
Óleo Luis Ferrini, Museo Quinquela Martín, La Boca, Ciudad de Buenos Aires
Un poema de J.L.Borges sobre la fiesta de San Juan, de San Juan Bautista, que se celebra durante la noche del 23 al 24 de junio, en el solsticio de verano en el hemisferio norte, mediante la construcción de altares, y festejos nocturnos y hogueras, como posible continuación de una tradición precristiana.